La guerra en Ucrania está ejerciendo una presión creciente sobre la infraestructura que sostiene su economía. Los ataques rusos contra instalaciones energéticas, transporte, logística, empresas y puertos del mar Negro han contribuido a frenar la recuperación y aumentar los costos de mantener operativos servicios esenciales.

El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) redujo su previsión de crecimiento para Ucrania en 2026 a 1.5 %, desde el 2.2 % que esperaba en junio. Para 2027 proyecta un crecimiento de 2.5 %, aunque advierte que el resultado dependerá de la evolución de la guerra, la recuperación de las rutas de exportación y la disponibilidad de financiamiento externo.

La economía ucraniana había mostrado capacidad de adaptación durante los primeros años de la invasión a gran escala, pero los ataques intensificados desde julio han afectado especialmente la generación energética, los puertos del mar Negro y la infraestructura utilizada para transportar mercancías.

Según el BERD, el crecimiento fue prácticamente plano durante la primera mitad de 2026. El gasto público, la producción vinculada a defensa y la resistencia del sector servicios han proporcionado apoyo, pero ese impulso ha sido limitado por daños en la infraestructura energética, escasez de trabajadores, menor confianza y nuevos cuellos de botella logísticos.

El transporte se convierte en infraestructura económica crítica

Uno de los sectores que concentra el esfuerzo de financiación internacional es el ferroviario.

El BERD acordó recientemente hasta €130 millones de liquidez de emergencia para Ukrainian Railways, en momentos en que la red ferroviaria mantiene un papel central en el movimiento de pasajeros, mercancías y exportaciones. El banco también está financiando proyectos dirigidos a aumentar la capacidad energética propia del sistema ferroviario para mantener las operaciones durante cortes eléctricos.

Un proyecto respaldado por el BERD, la Unión Europea y Reino Unido contempla hasta 200 megavatios de generación eléctrica descentralizada en instalaciones ferroviarias. El objetivo es reducir la dependencia de grandes centrales vulnerables a ataques y mantener el funcionamiento de trenes y servicios esenciales durante interrupciones de la red eléctrica.

La institución también aprobó un préstamo de €150 millones para modernizar el metro de Kyiv, incluido el reemplazo de material rodante y equipos de mantenimiento. El sistema transporta a millones de personas y sus estaciones también funcionan como refugios temporales durante ataques con misiles y drones.

Los puertos también afectan las exportaciones

El problema no se limita a la electricidad.

El BERD señala que los ataques contra puertos del mar Negro, transporte civil y rutas de navegación han reducido la capacidad exportadora del país. Para una economía que depende de la salida de productos agrícolas, industriales y otras mercancías, la interrupción logística tiene efectos directos sobre ingresos, comercio exterior y actividad empresarial.

La combinación de daños físicos y mayores costos de operación también obliga a destinar una parte creciente del financiamiento internacional a mantener funcionando infraestructura existente, además de financiar reconstrucción.

Desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, el BERD ha movilizado casi €11,000 millones para Ucrania, con énfasis en seguridad energética, infraestructura crítica, comercio, alimentos y resiliencia del sector privado.

Una economía que debe funcionar mientras se reconstruye

La situación plantea un desafío distinto al de una reconstrucción tradicional: Ucrania tiene que reparar infraestructura mientras continúa utilizándola y mientras parte de esos activos permanece expuesta a nuevos ataques.

La generación distribuida, la protección de redes ferroviarias, el financiamiento de empresas y la restauración de rutas comerciales se han convertido así en elementos centrales de la estrategia económica del país y de sus socios internacionales.

Para el resto de Europa, la evolución tiene implicaciones que van más allá del territorio ucraniano. Las interrupciones en puertos, energía y transporte pueden repercutir sobre flujos comerciales, agricultura, cadenas de suministro y necesidades de financiamiento público.

El BERD sostiene que Ucrania ha mantenido estabilidad macroeconómica gracias, entre otros factores, al apoyo financiero externo. Sin embargo, advierte que la intensificación de los ataques contra infraestructura económica ha llevado al país de una recuperación lenta hacia una situación cercana al estancamiento.

La capacidad de mantener funcionando electricidad, ferrocarriles, puertos y empresas será, por tanto, una de las variables centrales para determinar cuánto puede crecer la economía ucraniana mientras continúa la guerra.