El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendió temporalmente la aplicación de una amplia parte de las nuevas sanciones y aranceles contra Rusia previstos por la Ley Graham, una decisión que aumenta las diferencias entre Washington y el Gobierno ucraniano sobre la estrategia para presionar a Moscú.
La orden ejecutiva fue firmada el viernes y utiliza una disposición de la propia ley que permite al presidente eximir temporalmente determinadas medidas cuando considere que hacerlo responde al interés nacional estadounidense.
La legislación, aprobada en septiembre, contempla sanciones contra personas y entidades vinculadas con Rusia y fuertes aranceles relacionados con el comercio energético ruso.
La orden establece formalmente incrementos arancelarios de hasta 500 % sobre determinados productos rusos y de 100 % sobre bienes procedentes de grandes compradores o facilitadores del comercio energético ruso, pero simultáneamente utiliza las facultades presidenciales para suspender la aplicación de esas medidas.
Las exenciones se mantendrán hasta que el presidente o determinadas autoridades de su Gobierno decidan que resulta apropiado adoptar nuevas acciones.
La Casa Blanca precisó que la orden no afecta las sanciones contra Rusia que estaban vigentes antes de la aprobación de la Ley Graham.
La diferencia es relevante: Washington no eliminó el conjunto de su régimen de sanciones contra Moscú, sino que suspendió la aplicación de las nuevas medidas previstas en la legislación aprobada recientemente.
La decisión llega en un momento de creciente fricción entre Trump y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
El Gobierno estadounidense ha cuestionado los ataques de Ucrania contra refinerías rusas debido a sus posibles consecuencias sobre los precios internacionales de los combustibles y ha adoptado medidas para aliviar la escasez de diésel.
Zelenski, por el contrario, sostiene que reducir la presión económica sobre Rusia puede disminuir los incentivos de Moscú para poner fin a la guerra.
Las diferencias se producen mientras Ucrania continúa dependiendo de apoyo militar, financiero y tecnológico estadounidense.
Reuters informó este sábado que las tensiones entre ambos mandatarios están generando preocupación en Kiev sobre la continuidad de determinadas formas de asistencia estadounidense. (Reuters)
La orden ejecutiva deja abierta la posibilidad de que las sanciones previstas por la Ley Graham sean activadas posteriormente.
El desarrollo que deberá vigilarse es si Washington mantiene las exenciones mientras continúan los ataques en Ucrania o utiliza la legislación como instrumento de presión en futuras negociaciones con Rusia.