Santo Domingo. La pobreza estimada con los ingresos de la ocupación principal afectaba al 39.7 % de la población dominicana en 2025, según una investigación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Fundación Juan Bosch. El cálculo considera los ingresos laborales por persona de los hogares.
La investigación, titulada Cuando trabajar no basta: salarios insuficientes y pobreza laboral en la República Dominicana, fue presentada públicamente por Francisco Tavárez, director del instituto universitario y coautor del estudio junto a Matías Bosch.
El análisis utiliza información de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central y examina la evolución de las remuneraciones, la productividad y las condiciones de empleo.
Uno de sus principales hallazgos sitúa el ingreso laboral mediano de 2025 en RD$24,169 mensuales. Esto significa que la mitad de los trabajadores percibía esa cantidad o menos, una medida que permite conocer la situación del trabajador situado en el centro de la distribución salarial.
La productividad creció más que los ingresos
Entre 2018 y 2025, la productividad laboral por hora aumentó un 33.8 %, mientras que las remuneraciones reales por hora crecieron un 12.8 %, según los cálculos presentados por los investigadores.
La diferencia indica que el incremento de la producción por hora trabajada fue considerablemente mayor que el crecimiento de los ingresos laborales durante el período analizado.
Tavárez sostiene que esa brecha refleja limitaciones en la distribución de los beneficios del crecimiento económico y señaló factores como la reducida capacidad de negociación de los trabajadores y las características del mercado laboral dominicano.
El estudio también identifica dificultades relacionadas con la informalidad, aunque advierte que disponer de un empleo formal no garantiza necesariamente ingresos suficientes para cubrir las necesidades de consumo.
Una distinción importante sobre la pobreza laboral
Para estimar la pobreza laboral, el estudio lleva los ingresos de la ocupación principal al ingreso por persona de los hogares. Por ello, el 39.7 % se refiere a población, no a una comparación individual entre el sueldo de cada trabajador y una canasta familiar.
Esta medición no debe confundirse con la tasa oficial de pobreza monetaria, que considera un conjunto de ingresos distinto. Recursos como remesas, pensiones o transferencias pueden complementar el presupuesto de los hogares.
Esta diferencia es fundamental para interpretar correctamente los resultados y evitar confundir la insuficiencia de los ingresos laborales principales con las estadísticas oficiales de pobreza monetaria.
El desafío de mejorar la calidad del empleo
Los hallazgos reabren la discusión sobre la relación entre crecimiento económico, salarios y costo de vida en República Dominicana.
Aunque la expansión de la actividad productiva puede contribuir a generar empleos, sus beneficios no se trasladan automáticamente a las remuneraciones. La evolución de los salarios también depende de factores como la productividad sectorial, las condiciones de contratación, la competencia empresarial y las instituciones del mercado laboral.
La investigación plantea interrogantes sobre la capacidad del empleo para garantizar condiciones económicas adecuadas, especialmente cuando las familias enfrentan gastos recurrentes en alimentación, vivienda, transporte y servicios.
Corrección editorial: la versión inicial del titular y la entrada atribuía el 39.7 % a los trabajadores. Se corrigió a población y se precisó la metodología utilizada en el estudio.